Calculadora del punto de equilibrio

Descubre cuántas ventas necesitas al mes para cubrir tus costes fijos y a partir de qué pedido empiezas a ganar dinero de verdad.
Todo se calcula en tu navegador: sin registro, sin enviar tus datos a ningún servidor.

Hay un ejemplo cargado para que veas cómo funciona. Cambia los números por los tuyos: el cálculo se actualiza mientras escribes.

1. Tu pedido medio

Lo que paga de media un cliente, con IVA.

El que aplicas en la venta.

2. Tu margen de contribución

Lo que deja cada pedido para pagar los costes fijos. Es lo único que los paga.

Sobre la facturación sin IVA.

3. Tus costes fijos mensuales

Los que pagas vendas o no vendas. Repásalos uno a uno: son los que más se olvidan.

O Seguridad Social.

Coste de empresa, no salario bruto.

Tienda, email, apps, hosting…

Suministros, seguros, cuotas…

4. Tu situación

0 si aún no vendes.

30 si vendes todos los días.

Una nómina, un almacén… para ver qué exige.

Tu punto de equilibrio

Pedidos al mes para cubrir gastos

145

es decir, 4,80 al día

Facturación necesaria (sin IVA)
7143 €
Con IVA
8643 €
Cada pedido aporta
17,36 €
Margen de contribución
35,0 %
Costes fijos que hay que cubrir
2500 €

Dónde estás hoy

Beneficio mensual actual
971 €
Margen de seguridad
28,0 %

El margen de seguridad es cuánto pueden caer tus ventas antes de entrar en pérdidas.

  • Necesitas 4,80 pedidos al día solo para cubrir gastos. Todo lo que venda por encima de eso es lo que gana el negocio.
  • Tu mayor coste fijo es las nóminas (1200,00 €). Por sí solo ya exige 70 pedidos al mes.
  • Tus ventas pueden caer un 28,0 % antes de que empieces a perder dinero. Ese colchón es tu margen de seguridad.

Lo que cuesta cada decisión estructural

Con tu margen actual, esto es lo que hay que vender para sostener cada nivel de costes fijos. Sirve para poner precio a decisiones que se suelen tomar a ojo: alquilar un local, contratar, cambiar de almacén.

Pedidos al mes necesarios para cubrir cada nivel de costes fijos
Costes fijos al mes Pedidos necesarios
500 € 29
1000 € 58
2000 € 116
3000 € 173
5000 € 289

Cómo se calcula el punto de equilibrio

Todo el cálculo descansa en una separación que parece obvia y casi nunca se hace bien: distinguir los costes que dependen de las ventas de los que no.

Costes fijos frente a costes variables

Los fijos los pagas aunque no vendas nada: cuota de autónomo, alquiler, nóminas, software, gestoría. Los variables solo aparecen con cada pedido: producto, envío, packaging, comisiones y publicidad.

Esta distinción importa porque solo lo que sobra de cada venta tras pagar sus costes variables sirve para ir cubriendo los fijos. A esa cantidad se le llama margen de contribución.

Margen de contribución = Facturación sin IVA − Costes variables

La fórmula

Punto de equilibrio (pedidos) = Costes fijos ÷ Margen de contribución por pedido
Punto de equilibrio (euros)   = Costes fijos ÷ Ratio de margen de contribución

Con 2.500 € de costes fijos y 17,36 € de contribución por pedido: 2.500 ÷ 17,36 = 145 pedidos al mes, algo menos de cinco al día. En euros son 7.143 € de facturación sin IVA.

El caso que hay que mirar primero: si tu margen de contribución es negativo, no existe punto de equilibrio. Ninguna cantidad de ventas te lleva a beneficios, porque cada pedido añade pérdida. Es la única situación en la que crecer empeora las cosas, y conviene detectarla antes de invertir en marketing.

El margen de seguridad: la cifra que dice si eres frágil

Saber que cubres gastos está bien. Saber por cuánto los cubres está mucho mejor.

Margen de seguridad = (Ventas actuales − Punto de equilibrio) ÷ Ventas actuales × 100

Si vendes 200 pedidos al mes y tu equilibrio está en 145, tu margen de seguridad es del 28 %: tus ventas pueden caer casi un tercio antes de que empieces a perder dinero.

Dos negocios con el mismo beneficio pueden tener márgenes de seguridad muy distintos. Uno con un 40 % aguanta un mal trimestre; otro con un 5 % está a una semana floja de entrar en números rojos, aunque hoy los dos cierren el mes en positivo.

Errores habituales al calcular el punto de equilibrio

  1. Meter costes variables entre los fijos. El coste del producto no es fijo: crece con cada venta. Mezclarlos infla el punto de equilibrio.
  2. Olvidar costes fijos pequeños. Las suscripciones de software, los seguros y las cuotas suman más de lo que parece cuando se listan una a una.
  3. Usar el margen bruto en lugar del de contribución. Si dejas fuera envío, packaging y comisiones, el equilibrio te saldrá optimista.
  4. No incluirse uno mismo. Si vives del negocio, tu sueldo forma parte de lo que hay que cubrir.
  5. Calcularlo una vez y olvidarlo. Cambia con cada subida de costes y con cada decisión estructural.
  6. Confundirlo con el objetivo. El punto de equilibrio es el suelo. El objetivo tiene que estar bastante por encima, o no queda nada para reinvertir.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el punto de equilibrio?

Es el volumen de ventas en el que no ganas ni pierdes: lo que aportan todos tus pedidos cubre exactamente tus costes fijos. Por debajo pierdes dinero; por encima empiezas a ganarlo.

También se le llama umbral de rentabilidad o break-even. Es la cifra que convierte una intuición («creo que voy bien») en un número que puedes vigilar cada mes.

¿Cuál es la diferencia entre un coste fijo y uno variable?

Los fijos los pagas vendas o no vendas: cuota de autónomo, alquiler, nóminas, software, gestoría. Los variables solo existen cuando hay un pedido: el producto, el envío, el packaging, las comisiones.

La distinción no es teórica, es la base del cálculo. Solo el dinero que sobra tras los costes variables —el margen de contribución— sirve para pagar los fijos.

¿Por qué la publicidad cuenta como coste variable?

Porque si imputas la inversión publicitaria a cada pedido conseguido, crece con el volumen: más pedidos, más gasto. Eso la convierte en variable, y por tanto reduce tu margen de contribución en vez de sumarse a los fijos.

Si tienes un contrato de agencia con una cuota mensual que no depende de las ventas, ese importe sí es fijo y va en el apartado de costes fijos.

¿Y si mi margen de contribución es negativo?

Entonces no existe punto de equilibrio, y es importante entender por qué: si cada pedido te cuesta dinero, vender más no te acerca al equilibrio, te aleja. El volumen amplifica la pérdida en lugar de compensarla.

Es el escenario en el que ninguna campaña de marketing arregla nada. Hay que subir el precio o bajar los costes variables antes de tocar el volumen.

¿Qué es el margen de seguridad?

Cuánto pueden caer tus ventas antes de entrar en pérdidas, expresado en porcentaje sobre tus ventas actuales. Si vendes 200 pedidos y tu equilibrio está en 145, tu margen de seguridad es del 28 %.

Es una medida de fragilidad muy útil: un negocio con un 10 % de margen de seguridad no sobrevive a un mal trimestre, aunque hoy esté en beneficios.

¿Debo incluir mi propio sueldo en los costes fijos?

Depende de qué quieras responder. Si te pagas una nómina, es un coste fijo como cualquier otro y debe estar dentro.

Si eres autónomo y vives de lo que sobra, incluye al menos la cuota de la Seguridad Social. Puedes añadir además el sueldo que necesitas para vivir en «otros costes fijos»: el punto de equilibrio que salga entonces no será el de no perder dinero, sino el de poder dedicarte a esto.

¿El punto de equilibrio incluye los impuestos?

No. El resultado es antes del IRPF o del Impuesto sobre Sociedades, que dependen del beneficio y de tu situación, no del volumen de ventas.

Tampoco incluye el IVA, que ni es ingreso ni es gasto: se cobra al cliente y se liquida con Hacienda. Por eso la facturación necesaria se muestra con y sin IVA por separado.

¿Cada cuánto debería recalcularlo?

Siempre que cambie algo estructural: una subida del proveedor, un alquiler nuevo, una contratación, un cambio de tarifas de tu pasarela o de tu canal de venta.

El campo «coste fijo que te planteas asumir» está justamente para eso: antes de firmar, mira cuántos pedidos más al mes te va a exigir esa decisión.

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